EL FUTURO LLEGÓ HACE RATO

Mientras cosechaba logros nacionales e internaciones, Peñarol se fue nutriendo de jugadores jóvenes que se acoplaban a una estructura muy solida. Algunos de ellos son figuras de nuestro básquet y otros tantos participan en categorías menores.

Así fue que desde la cantera llegaron a tener minutos en LNB Facundo Campazzo, Marcos Mata, Alejandro Konsztadt, Franco Giorgetti y Nicolás Lauria. Apostó y ganó al contratar a jugadores jóvenes como Alejandro Diez, Mariano Fierro, Selem Safar, Luciano Massarelli y el caso más rutilante: Nicolás Brussino.

Desde el título de Liga del 2014 ante Regatas y el Final Four del 2015 en Río de Janeiro, el milrayita no logra imponerse deportivamente. Tuvo una temporada en la que se despidió tempranamente en Play Off con Sergio Hernández en el banco; y se sumaron las experiencias de Marcelo Richotti que alcanzó para mantener la categoría y la de Leo Gutierrez que el premio fue clasificar a post temporada.

Pero desde 2016 la institución retomó con más firmeza el sendero del reclutamiento: así se sumaron Tomás Monacchi (IAE Club), Juan Ignacio Marcos (El Coatí de Misiones), Joaquin Valinotti (Almafuerte de Las Rosas), Lucas Gorosterrazú (ibertad de Rosario), Juan Martín Fernández (Club Ciudad de Campana), Nicolás Franco (Almafuerte de Las Rosas) e Ignacio Bednarek (Náutico Avellaneda Rosario).

Para la próxima pre temporada el club contará con todos ellos, más Jeronimo Barón. Además podría retornar Vittorio Fazzini.

Nada mal pensando en construir una base de cinco o seis jugadores, entre juveniles y sub 23. Y poder luego elegir cuantos mayores contratar.

Ahora con una nueva experiencia de LNB finalizada es una buena oportunidad para hacer una evaluación de los jugadores jóvenes. Y así lo realizó el entrenador en jefe Leo Gutierrez y el entrenador de LDD, Santiago Belza.

El coach principal hizo una breve reseña de ellos y marcó que “Juani Marcos y Joaquín Valinotti están progresando considerablemente y tienen que seguir mejorando su físico para bancarse defensivamente a los bases de la Liga”.

“Lucas Gorosterrazu progresó mucho durante el año, tiene un gran tiro y una fuerte defensa que lo pueden llevar a ser un buen jugador de Liga Nacional. El juvenil Juan Fernández tiene que mejorar el tiro de 3 puntos y va a ser un gran alero de nuestra LNB. Y Nico Franco mejoró mucho su físico y tiene que seguir progresando para convertirse en un gran ala pivote”, concluyó el entrenador.

Por su parte Santiago Belza, quien los entrenó y dirigió en Liga de Desarrollo; además de asistirlos en Liga Nacional los perfiló individualmente para conocer en detalle la actualidad de cada protagonista y que deben potenciar en los próximos meses:

Tomás Monacchi (’97): Desde esta temporada que acaba de finalizar pasó a ser ficha U23. Comenzó la temporada en un muy buen nivel técnico y físico. A lo largo de la temporada, tanto en LNB como en LDD, fue consolidándose como un tirador sólido, especialmente en situaciones de lanzamiento a pie firme. En transición también mostró credenciales, ya que define muy bien por su capacidad de salto, que mejoró notablemente en los últimos años. Otra característica es su habilidad para dejarse entrenar. Para seguir mejorando, tendrá que continuar trabajando sobre su lectura de juego, capacidad de pase y defensa.

Joaquín Valinotti (’98): A partir de la temporada que viene pasará a ser ficha U23. Al igual que durante la 2016/17, demostró mucha regularidad a lo largo de toda la temporada, hasta que lamentablemente sufrió una lesión que lo dejó afuera de la definición de los torneos de LNB y LDD. A su juego veloz y prolijo y una gran capacidad de tiro le agregó mayor madurez para la toma de decisiones y sobre todo para saber hacer jugar a sus compañeros. En el debe, tiene la parte física, ya que si bien en su puesto no es requisito indispensable ser más “pesado”, necesita poder mejorar el impacto de los contactos de los rivales. Si mejora ese aspecto, que va de la mano con su defensa del 1×1, va a seguir creciendo con constancia. Quizás no pudo ver tantos minutos en Liga como en la temporada pasada, en la que Zurschmitten terminó su temporada de forma repentina, pero no obstante siempre siguió trabajando y aprovechando las oportunidades que tuvo. Fueron varios los equipos de TNA que esta temporada lo pidieron para reforzarse, lo cual habla de un jugador que ya demostró que puede compartir minutos de juego en el profesionalismo.

Lucas Gorosterrazú (’98): Al igual que Joaquín, Lucas va a ser ficha U23 a partir de la temporada que viene. La temporada de Lucas creo que se dividió en tres partes: La primera estuvo marcada por una lesión que lo marginó de las canchas y le dio un comienzo más “lento” que el del resto de sus compañeros; la segunda, por un crecimiento mezclado con cierta ansiedad por querer demostrar para recuperar el tiempo perdido; y la tercera y última, por su mejor momento del año, en el que logró adaptarse un poco mejor tanto en LNB como LDD. Está mejor físicamente, más rápido y fuerte, y eso le dio un plus en los dos costados de la cancha. Tuvo buenas actuaciones en LNB teniendo la difícil tarea de defender a los perimetrales rivales, que habitualmente son tiradores o extranjeros. En ataque necesita mejorar su tiro, para que sea un poco más consistente. A veces falla pero no por ser mal tirador, porque no lo es, sino por no saber seleccionar bien su tiro. Si corrige ese detalle, va a estar aun más listo para el nivel que sigue.

Juan Fernández (’99): Juan quizás fue para muchos hinchas y periodistas la sorpresa dentro de los juveniles. Quizás por su repentina aparición en la Liga Para los que lo vemos trabajar habitualmente, no lo fue tanto, porque es un trabajador incansable y, sobre todo, un jugador de equipo. La mejor característica de Juan fue que siempre supo adaptarse a las necesidades de sus equipos, tanto en LDD como en LNB. En el Súper 20, ante la ausencia de Ale Diez por su operación, no solo que tuvo participación en el plantel de Liga, sino que hasta lo hizo jugando de ala-pivot, a pesar de su estatura. Después también alternó minutos jugando como alero, que sería su puesto natural. En LDD tratamos de que se anime a tirar un poco más desde lejos, ya que es un tiro que su equipo necesitaba de él y a él no le gustaba tomar, pero no lo hace mal. De hecho, en LDD terminó con mejor porcentaje que varios de sus compañeros. Debe mejorar su velocidad de ejecución y porcentaje para poder tomar ese tiro en Liga de forma regular. Su defensa y juego sin pelota fueron las características que lo hicieron destacarse. Necesita seguir tomando hábitos de perimetral para poder seguir sumando herramientas para el nivel que sigue.

Nicolás Franco (’99): Fue quien vio menos minutos en LNB, pero no por eso su progreso fue poco. Más bien diría que todo lo contrario, solo que comenzó más rezagado que los demás, y quizás eso no le dio la exposición que sí pudieron tener otros. Mejoró mucho la parte física, aunque eso no significa que no tiene que seguir mejorándola. Esa mejora se trasladó a su juego, ya que se lo notó más suelto corriendo la cancha y más rápido a la hora de ejecutar. En LDD pudo tener más minutos en cancha que la temporada pasada por virtud propia, ya que en muchas ocasiones se cansaba rápidamente en la 2016/17 y había que darle descanso. Continúa mejorando su tiro y eso también se reflejó en sus porcentajes. En LDD dominó en casi todos los juegos, cosa que se diferenció mucho de su temporada anterior, en la que fue irregular según el día o incluso según distintos pasajes de un mismo juego. En los entrenamientos de Liga alternó buenas con malas, como es lógico a su edad. Si sigue trabajando la parte física y a su caudal ofensivo le suma una defensa más confiable, va a estar un paso más cerca de ganarse más minutos en el profesionalismo.

Juani Marcos (’00): Tuvo un año comparable al de Gorosterrazú. Le costó encontrar una única versión de sí mismo a lo largo de la temporada. En LDD tuvo actuaciones variadas: Algunas en las que ofició de anotador, con amplios recursos para crearse su propio tiro, y muchas otras, especialmente sobre el final, en las que se dedicó a mostrar su gran capacidad para pasar la pelota. En LNB tuvo minutos de mucha caradurez y ese siempre es un rasgo que es bueno ver, ya que cuanto menores sean los miedos y las dudas al entrar a la cancha, más rápida será la adaptación para dar el salto al profesionalismo. Al igual que Valinotti, necesita mejorar la parte física, sumarle un poco más de fuerza a su cuerpo, para poder soportar contactos en LNB. Por talla y lectura de juego puede ser un gran defensor, pero aun lo traicionan un poco su técnica y físico, y es por eso que ese es su principal aspecto a mejorar. El lanzamiento sería el otro, ya que de a ratos fue irregular en ese sentido, pero su gran porcentaje en tiros libres da una marca de que a futuro puede seguir corrigiéndolo para convertirse en un gran tirador. Aun tiene dos temporadas más como juvenil de Liga, así que su margen para seguir creciendo es grande.

Ignacio Bednarek (’02): Llegó en enero para sumarse a la cantera del club y lamentablemente no pudo tener mucha continuidad en este corto periodo. Por un lado, tuvo varias convocatorias con distintos seleccionados y concentraciones de la CABB, y por el otro, tuvo una lesión que lo dejó afuera de las canchas por algunas semanas. Tiene una gran talla y conocimiento del juego que no es habitual en chicos de su edad y altura. Sería injusto evaluarlo a la par de los demás, por una cuestión de diferencia de edad y de tiempo de trabajo en el club. Lo más importante de cara a futuro es que sume todas las herramientas que pueda para agregarlas a su bagaje técnico y táctico, y que sume la mayor cantidad de buenos hábitos de entrenamiento, de alimentación y de descanso posibles. Si lo hace, vamos a estar hablando de él en los mismos términos que los demás en muy poco tiempo.

Los Martines
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