AQUEL CHICO DE OLAVARRÍA

Los clásicos de la temporada 2006/07 fueron muy recordados. En principio por la paridad entre ambos, pero mas aún por el abrumador dominio de Peñarol, que maniató a su rival cuando frenó a la estrella “cervecera” Chuckie Robinson, uno de los mejores foráneos de la Liga, que nunca pudo con Alejandro Diez, un “chico de Olavarría”.

Uno de los recuerdos mas importantes de la inolvidable campaña de aquel equipo de Carlos Romano, fueron los clásicos ante Quilmes, que se formó para llegar a la final. Mas allá de la figuras de Sepo Ginóbili, Javier Martínez, Ramzee Stanton (campeón con Ben Hur) y gran elenco, Robinson era, por gran margen, la principal vía de gol y uno de los jugadores mas difíciles de defender en toda la competencia.

Peñarol, por su parte, había apostado a ser “el equipo de la dignidad”, tras la conocida disputa entre los dirigentes “milrayitas” y la dupla de representantes Villanueva – Raffaelli. En esas negociaciones por fuera de la dupla de empresarios, llegó un nombre conocido a nivel juveniles, con cierta experiencia en Estudiantes de Olavarría, pero desconocido para el público en general. Alejandro Diez, quizás fue el fichaje que menos ruido hizo en ese año, pero el que mas recordará el público con el paso del tiempo.

Carlos Romano apostó por Diez, a sabiendas de su potencia para defender y la fuerte personalidad pese a su juventud. La apuesta era de riesgo, anular al goleador de Liga, Chuckie Robinson. Era la bomba a desactivar (y la llave de esos clásicos).

Ale Diez con 18 años, sabía que Robinson en la 04/05 con Argentino había promediado 24 puntos, en la siguiente con Regatas fue el segundo goleador de la LNB con 22.4 (detrás de Bunn) y que en este Quilmes también sería un anotador constante.

Los primeros cruces fueron picantes, al extranjero “tricolor” no le gustaba la manera de defender del olavarriense, mucha dureza física, le negaba línea de pase y no lo dejaba lanzar cómodamente, un auténtico “perro de presa” y grata sorpresa para Romano.

Quilmes tenía a Robinson como goleador con 20.4 y recién su segundo anotador 8 puntos por detrás (Ginóbili 12.5), por lo cuál el trabajo de este juvenil debutante con la casaca del “milrayitas” ya era un problema en serio para Oscar Sánchez.

Chuckie, lejos de sus 20 de promedio, por Copa Argentina y Liga Nacional ante Peñarol convirtió 10.8 puntos. En el único partido de los siete que disputaron en esa temporada (Peñarol 6-1), que se destacó fue en el Súper 8 (19 puntos), pero su equipo perdió la semifinal.

Además de la particularidad de que un juvenil frene al mejor extranjero ofensivo de la competencia, Robinson era el jugador con mas dobles convertidos de la Liga (7.7), algo que nunca pudo demostrar contra su clásico rival.

Cuando salía Jason Osborne o Gabriel Mikulas en Peñarol y Alejandro Diez se sentaba en punta de banco para ingresar, ya Robinson sabía que iba a tener un trabajo extra para seguir convirtiendo. Chuckie terminó desdibujado en sus partidos ante Peñarol, desconocido, fuera de partido.

La historia de los clásicos tiene muchos capítulos, pero sin dudas uno de ellos puede recordarse como aquella temporada en donde un chico de Olavarría anuló al goleador de la Liga.

Los Martines

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Foto: Diario El Popular